lunes, 1 de marzo de 2010



Abramos las ventanas para que entre la luz...

sábado, 24 de octubre de 2009

Mediocridad


Creo que alguna vez hubo una persona -pero ya ni me acuerdo- de eso no queda mucho. De aquella persona solo queda un pedacito, a lo sumo una mitad. Solo un ojo, que apenas distingue las cosas con claridad. Un oído, que escucha los gritos de la voz de la conciencia. Solo un pie, que se esfuerza por hacer equilibrio para no caerse. Tal vez una mano, y medio cerebro al que no le quedan impulsos nerviosos para hacer latir ni a medio corazón. solo quedan recuerdos lejanos de una casa, una familia y el deseo de ser alguien.

Algo salio mal -a veces las cosas no salen como uno las planea- y en lugar de una persona ahora soy una mitad, que revuelve cajones buscando las fichas que completen el vacío que produce el estar lleno de mediocridad...


mediocridad,
que se apodera de mi ser acelerando mis pasos.
La misma que me obliga a creer que soy alguien,
cuando apenas atino a correr
para escapar
de algo en lo que nunca quise convertirme.

-ahora soy un ser por la mitad-
que busca su destino,
y se arma de mil excusas
para evitar cruzarse con lo que algún día fue,
para evadir los reclamos de la conciencia
de dejar de vivir por la mitad.
crear por la mitad,
de soñar por la mitad.

¿Quién dijo que el mundo se volvió gris?


A veces me da por escapar, creo que a todos nos pasa de vez en cuando... entonces agarro un pincel y pinto. Invento una realidad nueva, dibujo mi lugar en otro mundo. Un mundo verde, azul cerúleo, o amarillo... ¿quién dijo que el mundo se volvió gris? el mio es violeta quinacridona, y esta lleno de pájaros y grillos, que brindan conciertos a toda hora... allá el sol entibia sin quemar, se respira olorcito a lluvia todos los dias, y yo puedo remontar barriletes sin que se enganchen a los cables de luz...
Lástima que hay que volver a Buenos Aires, a Octubre de 2009, y el mundo violeta queda en una hoja de papel... pero en mi corazón y en mis oídos sigue sonando esa música de pájaros y grillos, entonces mi cara dibuja una sonrisa, y la idea de inventar nuevos mundos hacen la vida más llevadera.